A comienzos del curso escolar, las autoridades locales de Rancho Bernardo (San Diego) recortaron los fondos públicos destinados a su escuela secundaria en casi un tercio, lo que llevó a que algunos de los profesores que imparten clase en el mismo vieran cómo se quedaban sin los recursos que necesitaban para ejercer su labor educativa.

Ante el recorte de fondos públicos, Tom Farber, maestro de matemáticas, tenía un problema. A 3 centavos por página, sus pruebas costarían más de $500 por año. Su presupuesto para fotocopias era de $316. Pero él quería darles bastante práctica a los estudiantes para que ellos enfrentaran con mayor experiencia las pruebas grandes en la primavera, como el examen de Colocación Avanzado.

Es por eso que decidió recaudar dinero para pagar las fotocopias de las evaluaciones de sus estudiantes, incluyendo publicidad en ellos.

El precio que ha solicitado a los anunciantes ha sido de 10 dólares para aparecer en los cuestionarios sencillos, 20 para las pruebas que realiza tras finalizar los capítulos y 30 para los exámenes finales de cada semestre.

Varias publicaciones de la ciudad, se han hecho eco del plan de Farber y lo han dado a conocer a miles de personas, lo que ha permitido que varias decenas de compañías y particulares se hayan mostrado interesados en publicitarse. De momento ya ha recaudado 350 dólares.

Esta respuesta al recorte de fondos no ha sido bien recibida por todos, ya que algunos piensan que en los centros educativos se deberían vetar los anuncios comerciales. Aunque la queja puede ser válida, no presenta otra mejor opción para hacer frente al recorte de fondos.

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