Las empresas y los usuarios exigen la instalación de nuevas tecnologías (Voz sobre IP VoIP o redes LAN inalámbricas), nuevos servicios y un mejor rendimiento; lo que implica cambios en la infraestructura, implementar nuevas aplicaciones de negocios y gestionar la seguridad. Al mismo tiempo, se demanda controlar los costos de TI y minimizar las interrupciones que se generan.

Este escenario se complica aún más, cuando las nuevas tecnologías o aplicaciones instaladas, no funcionan como deberían ó afectan negativamente en el rendimiento de lo que ya estaba instalado.

Cuando la red funciona de manera eficiente y ofrece los servicios requeridos, se convierte en uno de los principales activos de las empresas, ya que les permite aumentar la productividad y los beneficios. Pero, ¿Qué pasa si los usuarios remotos no pueden conectarse a la red en un periodo de gran demanda comercial? Esto no sólo genera una pérdida de ingresos y de productividad, sino que también implica que los recursos de TI no pueden utilizarse para otras iniciativas hasta que no se haya resuelto el problema.