Google ha decidido solicitar su inclusión como tercera parte implicada en la causa que la Unión Europea está llevando a cabo contra Microsoft por prácticas anticompetitivas consistentes en la vinculación del navegador Internet Explorer con el sistema operativo, uniéndose así a Opera Software, que fue quien inició la causa en 2007, y a la Mozilla Foundation, que decidió sumarse a la misma a principios de Febrero.
El estatus de parte implicada permite a Google intervenir directamente en las discusiones acerca de las posibles medidas correctoras que la UE podría imponer a Microsoft.
Mitchell Baker, Directora de la Mozilla Foundation, propone y analiza en su blog las posibles medidas correctoras que la UE podría imponer a Microsoft:
1. Windows no debe poder influenciar la libre elección de una persona de un navegador alternativo
2. Windows no puede proporcionar una ventaja técnica a MSIE, debiendo proporcionar toda la información sobre API y puntos de acceso al resto de navegadores
3. Windows debe permitir que los usuarios escojan otros navegadores (presentando opciones para la descarga de otros navegadores cuando el usuario actualiza Windows o MSIE, incluyéndolos en Windows, y no intentando establecer MSIE como navegador por defecto salvo en circunstancias muy determinadas)
4. Los incentivos financieros o de otros tipos ofrecidos por Microsoft a los distribuidores deben ser neutrales con respecto al navegador
5. Microsoft debe educar a los usuarios acerca de otros navegadores, o alternativamente, deberá dedicarse el importe de las sanciones impuestas a la compañía para financiar proyectos de código abierto y de educación
6. Las herramientas de desarrollo de Microsoft no deberán producir resultados específicos para MSIE o para Windows
7. MSIE deberá cumplir específicamente con los estándares web
En uno de los comentarios a dicha entrada, concretamente en uno escrito por Asa Dotzler, se baraja incluso la posibilidad de obligar a Microsoft a eliminar su conocidísimo logotipo de la “e” azul, debido a la injusta ventaja obtenida ilícitamente que supone que muchos usuarios lo identifiquen directamente con Internet.
La decisión de Google de solicitar su inclusión en la causa se debe a su creencia de que el mercado de los navegadores es profundamente anticompetitivo debido a la integración de Internet Explorer con el sistema operativo dominante, y que eso supone un importante freno a la innovación.
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